ENSEÑANZA REMOTA DE EMERGENCIA: VINO PARA QUEDARSE

 La mal llamada "virtualidad", apropiadamente denominada enseñanza remota (http://interfase-educativa.blogspot.com/2020/04/), pasará de la situación de emergencia a la habitualidad. Las razones son varias y pueden aplicarse a todos los niveles de la enseñanza, aunque nos centramos en la universitaria:

1) Países extensos, despoblados y mal poblados, como la Argentina, deben aprovechar esta avalancha de conectividad para llegar a los sitios más remotos. Es inexplicable que desde hace más de una década haya estudiantes secundarios formándose de manera similar en la base Esperanza de la Antártida Argentina y no puedan aprovechar esto muchísimos alumnos del continente.

2) La universidad (cada vez más desuniversalizada) tiene una oportunidad única para alcanzar lugares remotos del país, lo que evitaría la migración de jóvenes, la que conduce a la despoblación y envejecimiento de muchas localidades del interior.

3)  La combinación adecuada de enseñanza remota permitirá integrar la problemática local y regional con la problemática de las grandes ciudades, en un lento pero adecuado camino de universalización de la universidad (ver punto 2).

4) Los estudiantes pasarán más tiempo en casa, lo que sumado al tele trabajo de los padres, favorecerá la integración familiar.

5) Hay también razones económicas: las familias ahorrarán en gastos indirectos como transporte, alquiler y alimentación. Las instituciones, en servicios como energía eléctrica, agua y gas.

Por supuesto, hay riesgos: por eso, hay dos aspectos de la enseñanza que no pueden realizarse en forma remota:

- La formación práctica

- Las evaluaciones

Somos muchos los profesores que utilizamos desde hace años las posibilidades que ofrece internet de manera efectiva y práctica, organizando "viajes de campo" virtuales (aquí sí vale el adjetivo): estudiantes de materias como Química Inorgánica y Química Industrial que "visitan" los exteriores de emprendimientos mineros y fábricas, por ejemplo.

El tema está abierto y las consecuencias, bien manejadas las herramientas, solo pueden ser buenas.

Héctor J. Fasoli



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