¡IMPACTANTE!
CANNIZZARO REVOLUCIONA LA QUÍMICA
Estanislao Cannizzaro impresionó a los químicos del mundo en Karlsruhe y logró instalar definitivamente la teoría molecular de Avogadro. Mediante una eficaz panfleteada, convenció a sus colegas y la Química logró así resolver un dilema desconcertante en la que estaba encerrada desde hace unos 60 años.
Karlsruhe, 6 de septiembre de 1860 (especial para el Fisgón de la Ciencia). Este cronista debe una explicación a sus lectores. Proveniente del Manchester de 1808, debía llegar ayer a esta ciudad del sudoeste de Alemania. Sorpresivamente, una tormenta fermiobosónica me desvió al París de 1680 (se intercambiaron los dígitos internos del año), desvío espacio-temporal que aproveché para concretar una breve entrevista con mi amigo Nicolás Lémery, la que pronto conocerán en estas misma páginas. Finalmente, una bandada perdida de cormoranes patagónicos que viajaba al futuro me puso en la dirección y el momento correctos para estar para el cierre del Congreso de Química de Karlsruhe, que comenzó el 3 de este mes y finalizó ayer mismo.
La reunión científica, convocada por Augusto Kekulé, Adolfo Wurtz y Carlos Weltzien, tuvo el propósito de poner orden en la tabla de masas atómicas (llamadas aquí pesos atómicos) y resolver algunas cuestiones no resueltas para la notación y la nomenclatura de las sustancias químicas. Para ser claro con el desconcierto que hay en el mundo de esta disciplina científica, Kekulé mostró una veintena de maneras diferentes de formular al ácido acético.
El congreso parecía estar en un callejón sin salida hasta que expuso el químico siciliano Estanislao Cannizzaro. Este ya conocido científico mostró su elocuencia, determinación y fuertes convicciones para expresar sus ideas. Empleando razonamientos asombrosamente lógicos y en un correcto francés, convenció a sus colegas del mundo sobre la validez de la teoría molecular de Avogadro, su compatriota que en 1811 propuso que las sustancias simples comunes estaban formadas por moléculas diatómicas. Esta sencilla explicación resolvía la encrucijada de la teoría propuesta en 1808 por Dalton, que no podía explicar la ley de las combinaciones gaseosas de Gay-Lussac. Un descuido imperdonable costó a la Ciencia más de medio siglo de progreso.
Con energía, este químico vehemente, que estudió medicina en las Universidades de Palermo y de Nápoles y formado en Química en la Universidad de Pisa al lado del gran Rafael Piria, cautivó a la audiencia, sosteniendo incluso que algunas moléculas podían contener más de dos átomos y solo unas pocas sustancias estaban formadas por moléculas monoatómicas. La teoría de Avogadro ya estaba siendo tratada con entusismo por otros prestigiosos químicos como Williamson, Gerhardt y los mencionados Wurtz y Kekulé.
Al final del congreso, Cannizzaro, ayudado por su colega Angelo Pavesi, de la Universidad de Pavia, hizo uso de sus tácticas de revolucionario y panfleteó a los presentes con un trabajo escrito dos años antes, donde expone detalladamente sus ideas, defendiendo con vehemencia la validez de la teoría molecular de Avogadro. Recordemos que Estanislao -que en julio último cumplió 33 años-en 1848 se involucró activamente en la fracasada revuelta siciliana contra los Borbones, por lo que debió exiliarse en Francia.
Acostumbrado a la reivindicación de sus ideas, al terminar la jornada de ayer este italiano corpulento y de ojos penetrantes estaba exultante, seguramente con el mismo estado de ánimo que cuando el año pasado participara en la revolución triunfante que permitió al rey Victor Manuel II unificar Italia.
Las conclusiones del Congreso de Karlsruhe tendrán consecuencias trascendentales para la Química: la masa atómica del oxígeno pasará a ser 16 (hasta ayer, 8) y la del carbono será 12 (antes, 6). La fórmula del agua dejará de ser HO y pasará a ser H2O, por lo siglos de los siglos. Casi nada.
Jorge Luis Della Costa.
Comentarios
Publicar un comentario