LA RADIODIFUSIÓN ARGENTINA Y LA QUÍMICA

Algunos dirán que damos demasiadas vueltas para justificar en un blog de Química este homenaje a Los Locos de la Azotea: Enrique Susini, Miguel Mujica, Luis Romero Carranza y César Guerrico. 

Es que quienes pasamos nuestra infancia, cursamos la secundaria, estudiamos la universidad y aún hoy seguimos durmiéndonos y despertándonos acompañados por el lejano chirrido del receptor de radio, no podemos dejar pasar la ocasión de recordar el día.

La transmisión de aquel 27 de agosto de 1921 desde la terraza del teatro Coliseo, con el propio doctor Susini - entrerriano recibido de médico en la Universidad de Buenos Aires - anunciando la ópera Parsifal, de Richar Wagner, fue tan avanzada que tuvo una limitación en la cantidad de receptores de radio existentes en la época.

Efectivamente, la radiotransmisión era esencialmente de aplicación militar (comparar con los inicios de internet) y el propio equipo de transmisión de nuestros locos operadores estaba construido con rezagos de la Primera Guerra Mundial adquiridos en Europa.

La relativamente escasa audiencia - se estima que un centenar en un radio de un par de miles de kilómetros - se debió a que muy pocos contaban con receptores de galena, que eran construidos con un circuito muy elemental formado por una antena y un trozo de este mineral, que químicamente responde a la fórmula de sulfuro de plomo, PbS.

La galena es un semiconductor que actúa como diodo rectificador de la señal de corriente eléctrica alterna en que la antena se encargó de convertir las ondas electroagnéticas de las radiofrecuencias. Mediante la punta de un alambre de cobre ("bigote de gato") que se desliza sobre la galena es posible sintonizar la frecuencia de transmisión deseada, convertida en corriente continua por la galena. El procedimiento de sintonización resultaba laborioso e inestable.

Así, a través del sulfuro de plomo, antecesor del diodo de silicio, podemos decir que la Química participó también de aquel glorioso día que dio inicio a la radiodifusión argentina.

Héctor J. Fasoli

 

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